Mi radio transistor y las historias del abuelo

Mi radio transistor y las historias del abuelo

Mi abuelo Alfredo fue un señor valiente que le vio la cara a la Llorona Loca.

Por: ALEX VELÁSQUEZ

Cuando tenía 12 años, en Casaloma había un radio transistor de color negro y viejito. Me adueñé de él y metido entre las cobijas me ponía a escuchar hasta que me dormía. Transmitían un programa llamado La ley contra el hampa en la emisora Todelar y después cambiaba de dial: en Nocturna RCN resumían las noticias del día.  En esas noches de radio nacieron mis ganas de ser periodista.

Los días siguientes buscaba a mis amigos Omar y Alex que vivían en la otra cuadra y jugábamos a hacer radio. Ellos eran los personajes y yo el entrevistador. Nos conseguimos una grabadora para grabar nuestras voces, y éramos muy felices con cada ocurrencia. Corría el año 1983. No volví a saber de mis amigos.

La radio estuvo muy presente en nuestra casa. Porque, aparte de la televisión en blanco y negro, no teníamos otra manera de informarnos. No había dinero para comprar periódicos o revistas. Escasamente teníamos para comer.

A través de un radio transistor mis abuelos escuchaban  desde temprano las noticias que leía un locutor tolimense llamado Cristóbal Américo Rivero. Él hizo famosa la expresión  “Alerta, Bogotá”  y Radio Súper fue inolvidable por otra frase: Si lo dice Súper, póngale la firma. Don Cristóbal hizo  la voz del famoso comercial de Dolorán, que empezó como cuña de radio en la emisora Altos del Combeima en Ibagué. El eslogan ha sobrevivido a varias generaciones:

“El dolor le tiene miedo a Dolorán“.

A eso de las nueve  de la mañana, mientras los abuelos cocían en sus máquinas Pfaff y Singer,  escuchaban las radionovelas de Todelar. En una la protagonista era una muchacha de nombre Lucero, enamorada de un señor rico. A las 2:00 de la tarde daban un programa que se llamaba Solución a su problema. Una señora leía las cartas de los oyentes (la mayoría mujeres con mal de amores) y les daba  consejos, que empezaban  así:

Querida ​Rosa marchita…

Atormentada  Margarita deshojada…  

En el año 1992 en Colombia hubo un racionamiento de energía que duraba hasta nueve horas diarias. A eso lo llamaron La Hora Gaviria, por el presidente de la época. Se adelantaron los relojes una hora para que la gente aprovechara la luz del día, lo que significaba que uno se iba a estudiar o ​a ​trabajar una hora antes de lo normal y regresaba a la casa una hora antes.

Sin luz eléctrica, nos  reuníamos en familia acompañados por estos aparatos con pilas. Nos alumbraban las velas y a veces se apagaba la  radio, porque eran más chéveres  las historias que el abuelo Alfredo nos contaba de su juventud en los Llanos Orientales, su tierra.

Recuerdo que él saludaba al recién llegado diciéndole “joven aún entre sus verdes ramas”.  Me puse a investigar y descubrí que la frase corresponde a un poema famoso, cuyo autor es un escritor antioqueño, autor además de la letra del himno de Antioquia.

La tórtola

De Epifanio Mejía (1838-1913)

Joven aún, entre las verdes ramas,
De secas pajas fabricó su nido;
La vio la noche calentar sus huevos,
La vio la aurora acariciar sus hijos.


Batió las alas y cruzó el espacio,
Buscó alimento en los lejanos riscos,
Trajo de frutas la garganta llena
Y con arrullos despertó a sus hijos.


El cazador la contempló dichosa,
Y sin embargo, disparó su tiro:
Ella, la pobre, en agonía de muerte
Abrió las alas y cubrió a sus hijos.


Toda la noche pasó gimiendo
Su compañero en el laurel vecino:
Cuando la aurora apareció en el cielo
Bañó de perlas el hogar ya frío.

Con su ruana puesta para espantar el frío, una vez el abuelo nos  contó que se le apareció La Llorona Loca en un puente de Restrepo, Meta, y lo privó. La leyenda dice que la mujer es un alma en pena que busca a su hijo y asusta a los  hombres. Los atrae  con sus encantos y luego les muestra su cara de horror. Cuando volvía en sí, a mi abuelito se le pasaba la borrachera. En la oscuridad de aquellos días, sus relatos nos llenaban de miedo.

Antes de que se me olvide, les cuento que este 2021 se cumplen 70 años de la primera radio a transistores que se fabricó. El prototipo fue diseñado y construido por la compañía Texas Instruments en mayo de 1951.  La llamaron Regency TR-1 y se vendieron unas ciento cincuenta mil unidades a partir de 1954, según cuenta Wikipedia.

Nunca hice radio, porque descubrí que lo mío era el periodismo escrito. Sin embargo, ahora hago pódcast porque es algo parecido y una manera de evocar mi infancia.

Ya casi nadie tiene un radio transistor. Yo sí. Y eso me llena de nostalgia por tantos recuerdos bonitos, como la ruana de lana de oveja de las fotos, el tesoro que  heredé de mi abuelo, alma de Dios.

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