“Mi mamá tiene Alzheimer”

“Mi mamá tiene Alzheimer”

Por: ALEXANDER VELASQUEZ

Mi madre tiene 83 años, tiene Alzheimer, ahora yo soy su cuidador y lo hago con mucho amor. No es fácil ver cómo el pabilo de la vida se extingue y uno no puede hacer nada”.

La emotiva frase es un post escrito por el periodista colombiano Juan Carlos Monzón en respuesta a un amigo suyo que vive una situación parecida con su abuela de 90 años y la comentó en su muro de Facebook.

Conocí a Juan Carlos en 1993 siendo reportero  de la Revista del Jueves en el diario El Espectador, el más antiguo de los periódicos colombianos, el mismo diario donde escribió Gabriel García Márquez.

Antes de la cuarentena obligatoria por culpa del Coronavirus nos vimos en algún pub bogotano para beber cervezas artesanales y recordar anécdotas de cuando empezamos en el periodismo, por allá​en la década de los 90s. Con Juan uno puede hablar sobre lo divino y lo humano, es una persona  culta e informada, un lector voraz. Antes de la Wikipedia, existía Juan con su memoria prodigiosa, llena de datos enciclopédicos, y por lo tanto, ninguna conversación con él es aburrida.

Ahora conversamos por teléfono y por WhatsApp. Yo sabía que él, un soltero feliz, vivía con su madre y un hermano  pero no sabía que ella estaba enferma y menos de ese mal  que le destruye a uno los recuerdos.

Día 17 de junio de 2020. Tres meses han pasado desde que comenzó la bendita cuarentena.

“Lo m​á​s d​í​ficil de este encierro -me cuenta mi amigo- ha sido la monoton​í​a, aunque trato de leer o  ver la tv para distraerme,  pero a veces eso también cansa.  Lo primero que haré cuando esto pase, será viajar a Villa de Leyva a  reunirme con toda mi familia y ver los hermosos amaneceres y atardeceres de allí”.

Villa de Leyva es una bellísima ciudad colonial de Colombia, distante a 165 kilómetros de Bogotá, y cuya fundación data de 1572. En Villa de Leyva nació Margarita en 1937. “Mi madre enviudó cuando mi hermano y yo ten​í​amos tres  años;  siempre se dedicó  a nosotros. Nunca se quiso volver a casar, pues no nos quer​í​a poner un padrastro. Ella fue secretaria. Mi padre Gustavo  trabajó para la industria petrolera de finales de los 60s. Se casaron en 1966”.

Hace tres años, ella fue diagnosticada con Alzheimer y desde entonces Juan es su cuidador. “Tenemos una relación muy bonita, basada en el.afecto”.

A pesar de que ella cocina y es en gran medida autosuficiente aún, la neuróloga le prohibió  estar  sola y cocinar; ahora los oficios de la casa los hace él.

“Cuando le diagnosticaron la enfermedad, yo estaba con ella. Me  dijo que la dejara sola y que por mi bien me organizara. Eso me puso muy mal, pues le dije que no la pod​í​a​ ​dejar y menos ahora con su condición​… ​ ambos nos pusimos a llorar en el taxi”.

Antes del aislamiento les gustaba salir a caminar, ir a la igles​í​a o  de compras al centro comercial  Ahora el hijo se sienta con paciente amor para ver con ella canales de Youtube para que aprenda algo nuevo, mientras conversan de la familia, de Dios o  de la Violencia que sobrevino en Colombia  tras la muerte de Jorge Eliécer Gaitán en 1948, cuando Margarita  tenía apenas 11 años.

A ella le gusta el crochet y él le explica pacientemente lo que dice la profe de Youtube, porque sus oídos tampoco ayudan mucho. “La sordera en la vejez -me comenta Juan- se llama presbiacusia y está asociada a esta enfermedad, que tiene además un componente genético”.

Juan  solía acompañar a Margarita  al salón de belleza. “Mi madre siempre ha sido vanidosa y cuanta crema antiarrugas hay, se la compra. De hecho, los médicos se aterran porque a sus 83 años, parece una mujer de 65”. (La fotografía que acompaña esta historia habla por si sola, fue tomada en 2018).

“Lo m​á​s d​í​f​i​cil de cuidar a una persona con​ alzheimer es el tema  de la memoria, ya que te puede estar preguntando seis veces sobre un mismo tema, por lo​ ​que se debe tener mucha paciencia. A veces, por ejemplo,  no recuerda que ya desayunó o se bañó”.

El neurólogo que la vio la última vez dijo que la hab​í​an llevado  en un buen momento porque el avance de la enfermedad ha sido lento.

“Le pregunté si podía recuperar la memoria perdida y me dijo que no…”.

​É​l está preparándose para lo que veng​a​. Sabe que ​la enfermedad se comporta por fases y la más difícil será cuando ella ya no sepa quién es él. “En la  fase final  la persona pierde total noción de quién es y hasta se le olvida hablar y comer”.

A él todo esto  le ha traído muchas enseñanzas. “La principal, que la vida es un ratico y por lo tanto hay que disfrutarla al máximo con ella; eso hago a cada instante para que después no me quede arrepentimiento alguno”.

Juan tiene  52 años y trabaja como   agente de prensa en una institución educativa. Mientras llega el momento de retomar su vida profesional, lee mucho, es una de sus pasiones. Ha  leído la Antología de grandes crónicas, de Daniel Samper Pizano; El poder de escuchar del periodista  Ismael  Cala y  ​la biografía de ​Joachim von ​Ribbentrop, que ​fue el ministro de Relaciones Exteriores de ​Hitler​. ​

Católicos como son en esta familia, a veces también le  lee la Biblia a Margarita. Y con Dios de por medio, finaliza nuestra charla por WhatsApp:

-“No he pensado que será de mi vida tras su partida, pero eso sí, ella me vive diciendo que yo ya me gané el cielo cuidándola”.

 

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