El siquiatra está enloqueciendo

El siquiatra está enloqueciendo

Por: ALEXANDER VELASQUEZ

Las series que se parecen a la vida real son las mejores. No las producen muy a menudo porque … bueno, ni yo sé porqué.

“After Life” es de esas joyas  inusuales que uno agradece en medio de tanta cosa tonta que se ve por Netflix.  Ya va por la segunda  temporada, cada una de apenas seis episodios.

Los diálogos llegan a ser a veces muy profundos, como escritos por alguien que ha vivido intensamente…  o  más bien, por alguien que de golpe ya no  encuentra razones para vivir.

Mi columna viene sin spoilers, porque obviamente sería un pendejo si les arruino la sorpresa.  Solo diré que la serie comienza con una frase divertida. –“Eres un maldito inútil, así que te dejé una guía para que vivas sin mi”.

También  puedo decir trata sobre la vida de Lisa y Tony, “una historia de amor entre un hombre y su esposa fallecida”, que así lo definió Ricky Gervais,  quien desempeña de manera extraordinaria el triple papel de guionista, director y autor de esta producción.

Estoy seguro de que cada espectador se identificará con alguno de los personajes. Yo con el atribulado director de La Gaceta de Tambury, que es un periódico local gratuito  que se nutre de noticias que más parecen anti-noticias,  como la de una familia que quiere que su bebé sea famoso por el  bigote de Hitler que le pintaron. O la de un señor ya entrado en años  que se identifica como una niña  de 8 y se viste como tal ante la mirada avergonzada de su esposa e hija.

A decir verdad, cada personaje viene con su locura incluida. Personalmente,  me divierte mucho el siquiatra, que un buen día explota ante su paciente:

Estoy harto. Harto de esta mierda. Escuchar a la gente lloriquear todo el día me afecta mucho. A veces solo quiero decir: cierra el puto hocico, maldita perra.

-“¿Tienes algún terapeuta con quien hablar?, le responde el paciente.

Es una de muchas escenas surrealistas, como las gratas conversaciones que el protagonista y una viuda desconocida sostienen en un cementerio, volviéndose esto un ritual…  o los diálogos casi inertes con su padre en un centro geriátrico.

“After Life” (algo así como Después de la vida) es una serie inglesa para reflexionar. Es en si misma como una visita al psicoanalista donde el paciente puede ser uno como espectador. Es inevitable cuestionarse y hacer introspección entre escena y escena. Depresión, sexo, relaciones, trabajo, amor, sentimientos, suicidio, soledad, familia, depresión otra vez… todo junto, porque es, como ya dije, como la vida real.

El guión le concede a Tony la gracia de  tocar fondo (como en aquella escena donde dice: “la humanidad es una plaga…  el mundo sería un mejor lugar sin nosotros… tendría que ser un deber moral quitarse la vida”)  para luego elevar su espíritu  a la cima de la gratitud para reivindicarse con todos aquellos por quienes ha mostrado desprecio, sin que eso signifique que será así todo el tiempo. No se engañe el espectador: porque la vida real tampoco es perfecta.

Notas de la columna:

Entrevista a Ricky Gervais en diario La Vanguardia de España https://www.lavanguardia.com/series/20200428/48772718297/entrevista-ricky-gervais-after-life-serie-netflix.html

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